Así diseñamos la paleta vegetal de Casa Taller MXFÁBRICA × Balvina



Desde Balvina nos apasiona trabajar en el cruce entre arquitectura y botánica. En el proyecto Casa Taller Laudero, colaboramos con MXFabrica para dar vida a una remodelación que no solo reorganiza el espacio, sino que lo convierte en un lugar donde lo construido y lo vivo dialogan. Nuestra intervención se centró en la terraza, el patio central y la fachada, espacios que pedían un entorno botánico capaz de acompañar la visión del arquitecto y la historia del lugar. El patio central es el corazón del proyecto. Allí diseñamos una paleta vegetal que refuerza su carácter acogedor, con especies que aportan frescura y movimiento sin restar protagonismo a la arquitectura. La vegetación se convierte en parte de la atmósfera: acompaña la música del laudero y la vida cotidiana, creando un núcleo de convivencia que respira con el espacio. Si el patio es el corazón, la terraza y la fachada son su piel.


Diseño y botánica


En ellas buscamos que las plantas fueran más que ornamento: que ofrecieran sombra, textura y continuidad con el entorno urbano de Xalapa. Cada elección nació de observar la luz, la humedad y el cuidado que el lugar pedía, siempre ajustándonos al presupuesto y a las necesidades del cliente. Diseñar con plantas es diseñar con tiempo, por eso pensamos en especies que evolucionen junto al proyecto, creciendo con él y aportando sentido a largo plazo. Nuestro enfoque parte de la observación: recorrer el espacio, leer sus ritmos y entender cómo diferentes especies pueden prosperar ahí. En Casa Taller, esa lectura nos permitió imaginar un diseño botánico que no se impone, sino que acompaña y amplifica la narrativa arquitectónica. Cada planta tiene un papel en la historia del lugar, y juntas construyen una experiencia que invita a quedarse, a habitar y a sentir.

La colaboración con MXFabrica reafirma nuestra convicción de que el diseño botánico es parte integral del diseño arquitectónico. Desde Balvina, celebramos este cruce de disciplinas que convierte los espacios en escenarios vivos, coherentes y profundamente humanos. Casa Taller Laudero nos recuerda que la arquitectura florece cuando dialoga con lo vivo.